Gestión de seguros: elemento crucial para el 2023

Ante la tremenda incertidumbre que ha generado en el ambiente empresarial en particular y en la población en general la reaparición de desequilibrios del entorno económico (inflación y devaluación), parece que el tema de la gestión de seguros resultare como sin importancia.

Si observamos el siguiente cuadro, tenemos que en estos años pasados y se espera que en el 2023 continúe, se están recuperando los sectores bancarios y de seguros:

Fuente: Sudeban, Sudeaseg, BCV y cálculos propios

Ante este entorno se diría que más bien que la gestión de seguros es uno de los elementos estratégicos del cual podemos obtener mejores impactos sobre el resultado. La mitigación, la cobertura, la minimización del impacto de eventos siniestrosos sobre las personas y cosas son elementos cruciales.
Tenemos varios frentes que atacar, y para ello vamos a delinear diferentes estrategias: (1) personas, (2) activos de la empresa y (3) de las familias.


Acerca de las personas, la temporada de pandemia resultó para muchas de las partes interesadas extremadamente costosa. Las empresas de seguro actuaron por un largo periodo absorbiendo los siniestros cada vez más onerosos que ocurrían, en donde los proveedores de salud estuvieron operando bajo una demanda inelástica y una oferta restringida. Los desequilibrios generaron tensiones para la viabilidad financiera de las aseguradoras.


Esta etapa fue superada a raíz de las vacunaciones y el levantamiento de las cuarentenas. La debilidad de las aseguradoras aun no repuestas patrimonialmente, ahora tienen una posición de fortaleza porque la demanda bajó radicalmente, y el control ahora lo tienen ellas.


Ante ello las organizaciones han procurado desarrollar en conjunto con algunas empresas de seguro, con administradores de salud o bien directamente con clínicas, mecanismos de autogestión de la salud basados en la experticia de las empresas de seguro para el soporte operativo y la correcta y eficaz gestión de fondos para atender las necesidades de las personas cubiertas en estos esquemas.


En sentido absolutamente contrario a la promoción regulatoria de entes gubernamentales de los países, las empresas están manejando una discriminación altamente sofisticada basada en analítica para el establecimiento de productos diferenciados y primas ajustadas a la realidad de cada quien.


Mientras más se conozca de la persona y esta esté dispuesta a compartir información de lo cotidiano de su vida, la empresa de seguro tenderá a apoyarlo en alcanzar mecanismos que mitiguen los riesgos de salud, de vida, y por tanto resulten en un beneficio para todas las partes interesadas: personas, familias, organizaciones, aseguradoras, proveedores de salud, y finalmente la sociedad.


Acerca de los riesgos con los activos de la empresa, tenemos que ha sido una realidad que con la hiperinflación el valor de los activos se pulverizó ante la incapacidad de generar renta los mismos. Es por ello por lo que se produjo un significativo abandono de la inversión en seguros para la protección patrimonial por eventos naturales o por accidentes. Lamentablemente se ha generado una mala profecía autocumplida que para que resguardar lo que no se echa a perder.


Ante la paulatina recuperación de la actividad económica las empresas vuelven a incrementar la utilización de mayor capacidad. Existen algunos sectores donde esta supera el 50%, aunque en la mayoría no es así. Por tanto, estos activos vuelven a valer. El asegurarlos hace sentido, el cubrir el lucro cesante puede resultar adecuado tanto para las aseguradoras como para las empresas, los desastres naturales como terremotos, inundaciones, parecen tocar la puerta cuando nos muestran su poder destructivo en otras localidades; los incendios, los robos, la mercancía transportada, en fin, activos operativos y fijos que sustentan el capital del negocio no deben quedar expuestos. Los asesores de seguro tienen las combinaciones posibles para lograr coberturas razonables a precios adecuados.


En una realidad social como la nuestra, las necesidades institucionales de exigencia de seguros para cubrir la propiedad no son comunes al no estar vigentes mecanismos de financiamiento que las exijan. Si las empresas descubrieran que la cobertura de los riesgos comerciales puede gestionarse contando con productos como las fianzas de fiel cumplimiento (para apuntalar también las relaciones entre privados) y pudieran disminuir significativamente su margen de ganancia en cuanto contemplan sus precios retrasos o impagos, tendríamos incentivos positivos para establecer cadenas de suministro mejor financiadas.

En cuanto a la gestión familiar de los seguros, el ramo que representa en la mayoría de los países el producto por excelencia de las aseguradoras que es el seguro de vida, es un gran ausente de la realidad local. Ante la inflación extrema en Bolívares el producto no tenía ningún sentido. Al establecerse la posibilidad del manejo en divisas del mismo, este producto que atado a las pólizas de accidentes, resulta en un excelente apoyo a las familias que sufren alguna ruptura en la presencia de proveedores de recursos para la subsistencia y sirven de transición mientras se reencaminan las familias. A medida que las familias son de mejor posición, estos seguros de vida guardan la tranquilidad de contar con un mecanismo de ahorro que construye un capital para un eventual retiro. Todos estos productos ahora tienen sentido que los ofrezcan las empresas aseguradoras nacionales.


En la medida que las autoridades regulatorias permitan flexibilizar los mecanismos para administrar las coberturas, la duración de los productos (que pudieran ser de hasta horas), el establecimiento de primas en forma mucho más flexible, en esa medida el avance de la industria de seguros local irá en la dirección de las mejores prácticas globales.

Francisco Sanabria Rotondaro
Profesor y asesor gerencial
fsanabriar@gmail.com
Caracas 10 de febrero de 2013